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Según cuenta la leyenda, las cigüeñas traen a los bebés de París, pero esta cigüeña cargaba algo más. Algo bastante sospechoso, al menos a la vista de algunos cuantos.


Tal como fue el caso de un pescador en el Nilo en Quena, muy cerca del Cairo. Mientras estaba en lo suyo, vio acercarse a una cigüeña y al observarla con más detalle pudo distinguir entre sus plumas un dispositivo electrónico.

El siguiente paso fue atraparla y llevarla de inmediato a las autoridades, pensando que era un agente encubierto. Una bomba o equipo de espionaje se creyó, pero ¿qué era realmente?


Una hora más tarde cuando todo explotó, lo supieron. No, no es cierto. La verdad fue que resultó ser sólo un seguidor de vida silvestre utilizada por científicos franceses para seguir el movimiento de las aves migratorias, dijo Ayman Abdallah, jefe de los servicios veterinarios en Qena.


Y como el dispositivo dejó de funcionar cuando el ave cruzó la frontera francesa, se levantaron los cargos. Pero como son los fiscales estatales los que deben dar la orden de su liberación, la cigüeña sigue bajo custodia policial.