Un perro fue velado el martes en la funeraria de su propietario en la localidad puertorriqueña de Ceiba, al este de la isla caribeña, dos días después de haber fallecido, informaron medios locales.

El diario "Primera Hora" resaltó en su edición electrónica que, desde tempranas horas de la mañana del martes, decenas de personas comenzaron a despedirse del can Brownie, propiedad de Eusebio Carrasco, dueño de la empresa Ceiba Funeral Home.

Carrasco dijo al periódico que desconocía las circunstancias de la muerte de Brownie el pasado domingo, luego de encontrarlo sin vida en su casa después de ir a la iglesia.

"No sé qué fue lo que pasó. Yo me despedí de él antes de irme para la iglesia. Le dije: "ven a darle un beso a papi". Y me lamió la cara... cuando regresé ya estaba muerto", explicó.

Carrasco, quien dijo que adoptó a Brownie hace cuatro años, agregó decidió velar al perro porque quiere "promover el amor por los animales" y para que las personas entiendan que las mascotas son "parte de nuestra familia".


El empresario destacó además que, cuando los animales mueren, deben "ser respetados como si fuera un hijo".

El perro fue velado en un ataúd blanco y, entre sus patas, entrelazada, tenía una rosa blanca.

Carrasco además le entregó una tarjeta de recordatorio a todas las personas que asistieron al velatorio con un mensaje recordando a su acompañante.

"Fuiste mi consolador en todos los momentos difíciles. En momentos de llanto secaste mis lágrimas. Jugabas conmigo y me acariciabas con tus patitas. Por eso eres, fuiste y siempre serás especial para mí", se podía leer en el recordatorio.

Carrasco anunció además que tras el funeral de Brownie creará un plan especial para velatorios de mascotas y cuyos precios variarán de entre 1.500 y 2.000 dólares.

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